Los siguientes factores pueden darnos alguna señal de que una persona pueda estar teniendo algún problema de autoestima.

  • Son sensibles a la crítica

Les cuesta mucho aceptar las observaciones de los demás, porque lo toman como un ataque a su personalidad, que se encuentra muy debilitada y dañada. Reaccionan de manera defensiva, contraatacando a los demás, como una forma de defenderse y protegerse.

  • Muestran indecisión y dependencia extrema

Son personas que no logran tomar una decisión ni en los asuntos más triviales. Les cuesta actuar sin obtener la aprobación de otros, por lo cual, se muestran constantemente dubitativos, indecisos y temerosos. Les resulta difícil tomar sus propias decisiones. Carecen de autonomía y no confían en sus propias capacidades y aptitudes. Son personas que se muestran muy dependientes de cualquier persona del entorno, sin lograr una autonomía e independencia suficientes para afrontar el mundo.

  • Son perfeccionistas

Son personas que nunca están satisfechas consigo mismas, permanentemente se encuentran disconformes, realizando comentarios descalificativos de sí mismos, así como, también, de los trabajos que realizan. Además, les cuesta recibir elogios, ya que no se consideran personas merecedoras de los mismos.

  • Son intransigentes

Son personas que se caracterizan por ser intransigentes y rígidas. No se permiten ver otros puntos de vista, demuestran actitudes muy poco flexibles, les cuesta ver de una manera diferente las situaciones. Son aquellas personas a las que comúnmente llamamos “tercas o testarudas”.

  • Se sienten culpables

Son personas a las que toda acción les genera culpa. Viven envueltas y dominadas por un sentimiento de culpa extremo. Sintiéndose pecadoras, malas personas, invadidas por una sensación de estar siempre en falta. Posiblemente se desarrollaron con exceso de mandatos como: “TENGO”, “DEBO”, con mucha rigidez en las conductas morales, éticas. Los padres de estas personas constantemente se encargan de remarcar el error, la falta, lo que está mal; son progenitores que basan la educación en la corrección, los mandatos, las órdenes y las obligaciones.

  • Son hostiles y violentas

Son personas que son muy agresivas en su manera de interactuar y comportarse. Intentan dominar a los demás a través de conductas agresivas, manipulando, humillando. Se encuentran cargadas de ira, hostilidad, rabia, rencor. Lo más probable es que hayan crecido en un entorno de muchos castigos, desvalorizaciones, con una disciplina muy rígida, autoritaria, marcada por un extremado dominio y poder.

  • Son pesimistas y negativas

Son personas extremadamente pesimistas, que poseen creencias limitadoras muy arraigadas como: “no podré”, “no lograré”, “no es factible”, “no es posible”, “no tiene sentido”. Despliegan una actitud derrotista desde el inicio, creyendo que no tiene sentido luchar para obtener algo; situación que resulta en que efectivamente no logren nada, más por una cuestión de actitud y de pasividad, que de capacidad, reforzando así su creencia. Se destacan por una desesperanza marcada, posiblemente por haber crecido en ambientes de mucha queja, lamento, desaliento, desánimo, abatimiento.

  • Están aisladas y con el ánimo triste

Generalmente, son aquellas personas que se aíslan, con mucho miedo a sentirse rechazadas por los demás. Tienen una actitud inhibida y poco sociable, con miedo a exponerse. En los niños se manifiesta a través de una conducta pasiva y tranquila: son los que no dan problemas por nada y parece que todo está bien.

  • Son complacientes con los demás

Son personas que se encuentran en constante lucha por complacer a otras personas, inclusive llegando a renunciar a sus propias necesidades, por estar al servicio de los demás. Les cuesta ser asertivos y poder decir que NO a los requerimientos de otras personas, terminan cediendo su postura ante las diferentes situaciones. Por un miedo profundo a no ser aceptados, están dispuestos a agradar, alabar, complacer, ceder en todo momento.

  • Buscan la aprobación permanente

Son personas que buscan que se les reconozca por lo que van consiguiendo, por sus logros, dependen del reconocimiento de los demás. Necesitan mostrar constantemente sus éxitos, resultados. Desean que sus padres se sientan orgullosos de ellos en todo momento.

  • Temen al fracaso

Son personas que se encuentran, en todo momento, con miedo a fracasar o equivocarse, sensación que los deja en una posición inactiva, sin intentar hacer cosas, arriesgar, innovar o mantenerse perseverante frente a los desafíos. Ante el menor obstáculo, tienden a rendirse. Por lo tanto, se quedan en el status quo y en una zona de comodidad.

  • Necesitan llamar la atención

Son personas que buscan, permanentemente, llamar la atención de otras personas, lo que puede darse a través de toda clase de conductas, inclusive, a través de comportamientos negativos. Prefieren la atención negativa antes que sentirse ignorados. De esta manera, confirman que son importantes y valiosos para los demás. Pueden tener comportamientos extravagantes, vestirse con ropa poco usual, gritar o hablar en voz fuerte todo el tiempo.

  • Les cuesta relacionarse

Son personas que no logran formar relaciones satisfactorias con sus pares. Generalmente, son rechazadas y excluidas de los grupos. Tienen una sensación de que no son queridas, valoradas y tomadas en cuenta por los demás. No pueden tener amigos o relaciones sanas con otras personas. Suelen ser personas muy conflictivas, que se encuentran constantemente en medio de disputas, peleas y enfrentamientos con la gente. Critican a los demás, hablan a las espaldas, generando intrigas, conflictos.

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